La catrina más alta del mundo fue instalada en el Zócalo de la Ciudad de México, con 33.41 metros de altura.
En su elaboración participaron más de 140 artesanos bajo la dirección de Carlos Camilo Báez, utilizando técnicas tradicionales de cartonería, estructuras metálicas y fibra de vidrio, en homenaje a la clásica “Catrina Garbancera” de José Guadalupe Posada.











